Samantha nunca supo si eran sus planes que le resultaban aburridos o era su compañía lo que no le animaba a ceder. Siempre le decía que no. No podía, no era hora, no alcanzaba, no era lo mejor, no hacía buen día, no tenía cómo. No quería, no la quería. Ella insitía, una y otra vez. En lugar de hacerse otros planes, insitía en exponerse al rechazo. Sólo lograba conseguirse una razón para agobiarse el resto del día... o de la noche.
Todos esos "no" lo volvieron un capricho. ¿Por qué no? ¿Por qué en ese momento no? ¿Por qué a ella no? Samantha presionaba más y él se negaba cada vez más. Ella se acercaba hasta invadirlo y Daniel se alejaba hasta perderse de vista.
Samantha cedió. Dejó de llamarlo para invitarlo al cine, dejó de pedirle que llegara a su casa, dejó de mandarle mensajes con propuestas. Dejó de requerirle. Comenzó a hacer lo suyo, extrañándolo pero haciendo lo suyo, con ganas de buscarlo pero haciendo lo suyo, con ganas de odiarlo pero haciendo lo suyo, con ganas de salir corriendo, romper diques, saltar obstáculos, hasta encontrarlo y pedirle (casi suplicarle) que la quiera. Pero no, Samantha hace lo suyo, poco a poco todo toma su lugar... ella está completa aún sin Daniel, y ya no importa, sus rechazos ya no importan.
(Se publicó primero en Aunque ni te enteres. Scully)
- Escuchando: So What - Pink

1 comentarios:
Seguia persiguiendo a Daniel, aun despues de la negativisima en la primera historia que publicaste???
Ya era hora que siguiera su camino sin el...
Saludos
SL
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