viernes, febrero 22, 2008

La lección de una maceta vacía

Hoy recordé que un día una amiga me regaló una planta. Venía en una macetita pequeña color verde con crema. Yo la puse cerca de la ventana del cuartito en el que vivía en esos tiempos. Me parecía una planta bonita. Nunca había tenido una a mi cargo asi que estaba decidida a cuidarla bien. Esa mañana la regué, a la mañana siguiente la volvía a regar y lo mismo al otro día. Luego noté que no se veía animada, más bien se estaba poniendo fea. Así que esa misma noche volví a ponerle agua.
La planta se puso mal y nunca se recuperó. Una amiga la vió, le expliqué lo que había hecho y me dijo que la había ahogado. Yo no sabía en ese momento que el agua en exceso puede ahogar las plantas porque llena los espacios en la tierra, dejando poco oxígeno para las raíces. También puede llevar los nutrientes fuera del alcance de las raíces. Eso me entristeció porque me sentí irresponsable, incapaz de cuidar algo.

Una cosa parecida pasa con las relaciones, con los novios, con los hijos, con los amigos... los ahogamos. A veces estamos tan felices de tener a alguien en nuestra vida que no queremos perderlo. Asi que lo cuidamos en exceso: sobreprotección. O le prohibimos cosas. O lo atendemos demasiado, queremos darle todo, tenerlo todo el tiempo. Llamadas al celular cinco veces al dia, no para ver cómo está o para decirle que lo quieres, sino para saber dónde está, con quien está, qué carajo hace y en el peor de los casos, para recordarle que si le pasa algo, te mueres, asi que mas vale que se cuide. Las mamás que revisan la mochila, los padres que no le permiten a sus hijos aprender por sí mismos y los llenan de "consejos" interminables. Los celos, las actitudes posesivas... Son las cosas que ahogan una relación.

El problema no es amar, ni amar mucho. El problema es perder el control de ese amor. El problema es la inseguridad, el miedo y la falta de confianza.

Todos en algun momento perdemos el control y dañamos a otros. No es nuestra intención y eso no nos hace malas personas, como yo ahogue a mi planta por no saber tratarla y no por querer que se muriera. Cuando eso ocurre tardamos mucho en darnos cuenta, (algunos nunca se dan cuenta) y el tiempo puede ser tanto que el daño es irreparable. Sin embargo, sea o no nuestra intención, las consecuencias si son nuestra responsabilidad, tenemos que detenernos un momento y observarnos (sin engañarnos) podremos ver que la persona a quien amamos ya no se ve muy animada. Y no es difícil entender cuando ese desánimo proviene de nuestra manera obsesiva de actuar. A partir de ahi sigue todo un curso de acción para entender que la libertad es un derecho de todos, que el espacio privado es eso: privado y hay que respetarlo y sobre todo que el amor nunca es mejor como cuando dejas que fluya sin presiones.

Luego existe el otro lado de la moneda. Cuando eres tú quien está siendo ahogado por otra persona. La reacción más común es huir. No sentirmos saturados y preferimos abandonar. Sin embargo, cuando se trata de una persona que realmente nos importa, hay algo mejor que hacer antes de huir: ayudar a esa persona a darse cuenta de su problema de actitud. Lo mejor de los humanos es que, a diferencia de las plantas, nosotros podemos decir con palabras cuando ya no queremos más agua. Como dije, el daño no siempre es intencional, por ello tomar la iniciativa para hacerle ver a tu agobiante pareja (o a tus sobreprotectores padres o a tu obsesivo mejor amigo) cómo te hacen sentir sus acciones, cómo te sientes cuando vigila tu espacio y controla tu tiempo, antes de huir impulsivamente, es darle a esa persona la oportunidad de reaccionar y evitar llegar al daño irreparable que mencionamos. Sin exigir, ni reprochar. La comprensión es algo que todos necesitamos en algun momento porque nadie nace sabiendo. Y en lo personal, apoyar a otra persona a crecer, a ver más allá y sobre todo a estar mejor, es un cosa hermosísima que vale la pena.

Claro que si después de ello, la responsabilidad no es asumida, toca emprender, sin resentimientos, la retirada. Porque la libertad no es negociable y defender nuestro territorio es una especie de deber personal.


  • Escuchando: ¿En que momento? - Moenia

lunes, febrero 18, 2008

Del diario



El jueves en el corte de semana tuvimos una escena digna de The Big Bang Theory. Smells, Micha y Xavi conectando sus computadoras en red, vueltos locos por su juego Axis and Allies, hablando en términos de tecnología. Geeks y encantadores que se veian los tres ;o)


El viernes fuimos a jugar Xbox y estuvo genial. Jugamos el Gears of War (creo q asi se llama), yo no le entendia bien a ese tipo de juegos, no me coordinaba mucho con los controles y la mira y las armas y generalmente me la paso perdida, jeje, pero ese día le agarre más la onda y lo disfrute más que en otras ocasiones, tanto que tengo ganas de volver a jugar, jojo. Además le intenté un rato con el Guitar Hero, muy divertido también. Y ya, ya quiero un xbox o un playstation para mí !!


El sábado mi bro estuvo en Puebla y nos lanzamos juntos a mi casa. El viaje estuvo excelente, entre la plática y la música. La carretera con buenos paisajes, lo malo es que no llevaba pilas para la cámara pero bueno.

El domingo en mi casa asamos carnes. Mi mamá nos encargo a Gabo y a mí la misión y nos la pasamos pitorreandonos por nuestra falta de experiencia para esto de las carnes asadas. Luego estuve un rato con Daniel Esponja jugando playstation. Y ps ya, ni tiempo hubo casi para las verborreas clasicas.


Hoy cambie los muebles de la sala de lugar e hice limpieza. Me hace sentir bien que todo este ordenado.

Y ya, eso es básicamente la sencillez de los últimos días.


  • Escuchando: Oblivious - James LaBrie

jueves, febrero 14, 2008

Me enviaron esto...

y como realmente no tengo algo más interesante de que escribir, ahi va:

LO QUE TE CHOCA: En este momento, me choca estar enganchada con la incertidumbre!!
LO QUE TE EXCITA: Oler a quien me gusta.
LO QUE TE HACE REIR: cosas espontáneas que hace o dice la gente y ese chiste del patito resistol.
LO QUE TE HACE LLORAR: perder a alguien o sentirme muy muy muuy frustrada.
LO QUE TE DA NAUSEAS: El SPM, el olor del aceite de olivo, el jitomate crudo.
LO QUE TE FALTA PARA SER FELIZ: ps nomás serlo.
LO QUE TE TRAE INFELICIDAD: jaja, mis pensamientos inmaduros
LO QUE TE LASTIMA: unos tenis que ya no me quedan bien pero que todavia uso :P
LO QUE DESEAS: un estereo y unas bocinas nuevas para el pointer
LO QUE TEMES: quedarme en el camino.
LO QUE NO QUIERES PERDER: la capacidad de amar, de confiar en alguien sin miedos, sin pensar todo el tiempo que antes las cosas no han salido tan bien.
LO QUE QUIERES ALCANZAR: Todo!
LO QUE NO PUEDES CONTROLAR: No puedo controlar el asustarme cuando alguien me toca de repente, siempre me asusto, jeje
LA FECHA QUE ODIAS: Creo que no hay una fecha que odie, hay algunas que no disfruto mucho como el dia de muertos porque hay velas en todas partes, la navidad me estresa pero no la odio y asi.
UNA FESTIVIDAD QUE ADORAS: No, ninguna.
UNA MENTIRA QUE HAYAS DICHO: Muchas, aunque yo soy mala para hacer que parezcan creibles mis mentiras. El bluff no es lo mío... aun, porque un día lo dominare mejor que ahora.

UNA NOSTALGIA: Hubo un tiempo en que la sucursal de mi mamá estaba en la misma calle del Colegio. Todos lo días saliendo de la escuela nos quedabamos ahí hasta que fuera hora de ir a casa. Mi mamá siempre nos esperaba con un sandwich, fruta picada, o algo así. Ahi atendiamos el negocio, haciamos la tarea, la biblioteca estaba enfrente, el centro estaba cerca. Recuerdo esos dias porque estabamos juntos y no solían ser días estresantes y porque ahi tuve largas y memorables conversaciones sobre todo tema con mi mamá y eso, eso es lo que más extraño.



Escuchando:

martes, febrero 12, 2008

Dame mi soledad

Biografía, conviérteme en mujer,
-cuyas alas fueron diseminando
sueños a la vez que fracasos-
...
haz que vislumbre la esperanza
cuando me suba a los árboles a jugar,
libérame de las muñecas inertes
que estorbaron mi infancia.
Dame valor para cambiar.
Te juro que no voy a caerme,
te juro que no voy a llorar,
te juro que no me voy a sentir sola.

Marisa Trejo. "Dame mi soledad"

martes, febrero 05, 2008

Efecto Zeigarnik

"Cada intención trae consigo una cantidad de energía
que se agotará únicamente al concluir la tarea que la originó. "

La pregunta es ¿Qué ocurre entonces con los deseos que nunca llegan a transformarse en acción? ¿Qué ocurre con las tareas inconclusas o las cuentas pendientes? ¿Qué pasa cuando has tenido la intención de decir algo pero permaneces callado?

Bueno, una tarea que se deja sin terminar provoca un fenómeno de evocación, es decir, al no agotarse la energía, la tarea inconclusa perseguirá a la persona ocupando su pensamiento, perseverando en el recuerdo e incluso interrumpiendo las conexiones con su realidad actual. A este fenómeno "taladrante" de las tareas inconclusas se le conoce en psicología conductual como "Efecto Zeigarnik".

Bluma Zeigarnik a través de un experimento demostró que las personas tendemos a mantener más vivo el recuerdo de las experiencias incompletas que el de aquellas que hemos logrado concluir. Cuando un objetivo es culminado, nuestra mente se desprende con facilidad de él, se relaja y vuelca sus energías en otro objetivo nuevo.

Esto pasa con cosas sencillas como intentar ordenar tu torre de discos y nunca terminarlo o como querer pintar tu cuarto y no poner manos a la obra. Pero además es también con este efecto que los psicólogos explican las dificultades que tiene el ser humano para superar ciertos traumas. Hay procesos dolorosos que conseguimos superar y otros en los que de plano no acabamos de pasar la página, estos últimos provienen en muchas ocasiones de heridas no resueltas o de situaciones cerradas en falso.

Todos hemos experimentado este Efecto Zeigarnik. Cargamos asuntos no resueltos y aunque hayamos aprendido a administrar hábilmente nuestra memoria, siempre hay instantes en que la sombra de una acción errónea o una situación trágica se presentan causándonos angustia y malos momentos. Necesitamos cerrar, concluir, poner fin, o de lo contrario nos estancamos en la frustración, el rencor o el desengaño.

Muchas veces ese no poder cerrar proviene de la ausencia de un por qué, una razón para las situaciones del pasado que no tienen explicación, o que la tienen pero nunca ha estado a nuestro alcance. La mente en ocasiones tan dada al olvido, no suelta los recuerdos si carecen de un por qué. Como preguntarle a quien te abandono ¿por qué nunca regresó a tu lado?, como preguntarle a un cadáver ¿por qué estaba tan enojado contigo?

En otras ocasiones, las situaciones inconclusas además de la carencia de razones, provienen de la inseguridad, del miedo a darle fin y luego arrepentirnos, de la falta de valor para hablar, miedo a las represalias... El punto es que llevamos grabados episodios, fechas, vivencias que no terminan, y la energía que surgió en un principio solo sirve ahora para interrumpir el presente. Nos interrumpimos cada vez que una situación compite con otra por ser resuelta e impide el flujo natural de los hechos en ese momento.

El Efecto Zeigarnik prueba que las situaciones inconclusas
pueden ser postergadas y enviadas al fondo de nuestra conciencia
y se van a quedar ahí un tiempo, pero tarde o temprano
lucharán por ser atendidas, reclamarán solución.



Habrá que resolver. Y si no se puede resolver del todo, el efecto también desaparece cuando entendemos que no es necesario terminar la tarea, cuando aceptamos que hubo muchos factores (no excusas) que no nos permitieron tener éxito en la misión.

No sé si esto signifique tanto para ustedes como para mí. Sólo piensen que es un buen momento para conseguir ocuparnos instante a instante de las situaciones. Si consigo resolver cada tarea, cada herida, cada figura, en el momento en que surge, si cierro antes de que otra situación ocupe el lugar de la primera, conseguiremos armonía y nos libraremos de ese pasado que venimos arrastrando.


Aprendamos a cerrar puertas conforme avanzamos en la vida o nos perseguirán los fantasmas de lo que no supimos dejar atrás.


Date tiempo, date espacio, no te interrumpas.

lunes, febrero 04, 2008

En su cotidianeidad

Un post de Trópicos que me gusto y me tome la libertad de copiar. A veces me siento así, no siempre, no del todo, no a diario. A veces tengo momentos así.

Por favor
Dudo que alguien lo entienda. No es suficiente explicar, eso nunca es suficiente. Ni siquiera debería explicar, los demás deberían entender. Ok. lo acepto, quiero toda la atención, necesito que se alimente mi ego, que se me haga sentir necesaria, imprescindible. Pero nadie parece imprescindible cuando la presencia es tan cotidiana como esa taza de café o como el edredón. Yo me he vuelto una cotidianeidad, el paciente en la sala de espera, el que está en la fila, quien llama cada tarde, quien espera en el café, quien siempre existirá. Y no lo entienden. No estaré en su cotidianeidad para siempre, no. No soy el sillón, no soy la mesa, no soy la cama, no. Quiero que lo entiendan, quiero que me hagan sentir necesaria, por favor, aunque en el fondo finjan.