domingo, noviembre 30, 2008

Antes y ahora mismo...

Te dije, te digo y te diré, porque, el amor es para siempre.

Te digo por ejemplo:
Te quiero ahora que hace calor,
Y ayer que llovía.
En las mañanas nubladas,
Y en las noches abiertas,
Te quiero
Te quiero de pie, tendida,
Dormida y despierta.

Te quiero a la una, a las dos a las tres,
Y a las siempre.

Te quiero,
Te quiero en la casa y te quiero en el camino,
Te quiero después, antes y ahora mismo,
Te quiero,
Te quiero porque me quieres,
Y toda tu me lo gritas,


Te quiero porque en ti comienzo y termino,
Te quiero porque nos encontramos y nos perdemos uno en el otro.
Digamos que te quiero con todos los que soy incluyéndome a mí mismo.

(Facundo Cabral)
  • Escuchando: Aselin Debison - I fall in love with you

domingo, noviembre 16, 2008

Y nada hubiera vuelto a ser tranquilidad.

Es impresionante cómo en un instante la vida te puede cambiar de una forma increíblemente desafortunada.
Teníamos miedo. Dormíamos asustados del futuro.
Y hoy descubrimos que no pasó. No cambió. No fuimos desafortunados.
¡Pero estuvimos taaaan cerca!

jueves, noviembre 13, 2008

La historia de Samantha (3)

Hubo un momento en que siempre le decía que no.

Samantha nunca supo si eran sus planes que le resultaban aburridos o era su compañía lo que no le animaba a ceder. Siempre le decía que no. No podía, no era hora, no alcanzaba, no era lo mejor, no hacía buen día, no tenía cómo. No quería, no la quería. Ella insitía, una y otra vez. En lugar de hacerse otros planes, insitía en exponerse al rechazo. Sólo lograba conseguirse una razón para agobiarse el resto del día... o de la noche.
Todos esos "no" lo volvieron un capricho. ¿Por qué no? ¿Por qué en ese momento no? ¿Por qué a ella no? Samantha presionaba más y él se negaba cada vez más. Ella se acercaba hasta invadirlo y Daniel se alejaba hasta perderse de vista.
Samantha cedió. Dejó de llamarlo para invitarlo al cine, dejó de pedirle que llegara a su casa, dejó de mandarle mensajes con propuestas. Dejó de requerirle. Comenzó a hacer lo suyo, extrañándolo pero haciendo lo suyo, con ganas de buscarlo pero haciendo lo suyo, con ganas de odiarlo pero haciendo lo suyo, con ganas de salir corriendo, romper diques, saltar obstáculos, hasta encontrarlo y pedirle (casi suplicarle) que la quiera. Pero no, Samantha hace lo suyo, poco a poco todo toma su lugar... ella está completa aún sin Daniel, y ya no importa, sus rechazos ya no importan.


(Se publicó primero en Aunque ni te enteres. Scully)
  • Escuchando: So What - Pink

domingo, noviembre 09, 2008

Awareness

Han sido dìas de locos. Días de vivir experiencias enriquecedoras... algo estresantes y hasta tristes pero completamente enriquecedoras. Y me gusta, me encanta crecer a través de las situaciones vividas. Me encanta ese "darme cuenta de..."

Ser un equipo.

¿Saben lo importante que es tener bien claro el concepto de "equipo" en una relación de pareja? Si somos un equipo eso quiere decir que los dos estamos buscando el mismo objetivo, por lo tanto colaboramos uno con el otro, nos apoyamos el uno en el otro, no somos dos seres individuales que caminan por donde sea sin pensar en la persona que va junto. Sabemos que si somos un equipo, no se trata de que uno convenza al otro para que vea las cosas a su manera, se trata más bien de entender cada quien el punto de vista del otro y partir de ahí para resolver una situación. Si somos un equipo, las decisiones nos afectan a ambos, los logros son compartidos, nos pertenecen a ambos, los problemas son responsabilidad de los dos por lo tanto cada quien asume la responsabilidad de sus acciones. Si somos un equipo, el amor nos enriquece a ambos, crecemos juntos, avanzamos juntos, aprendemos a sortear obstáculos de a dos.
Entonces sabemos que no somos uno solo, que somos dos personas con características similares pero también con otras muy diferentes, y sabemos que amarnos significa que armonizo contigo, con tus diferencias y tus similitudes y no sólo eso, significa que defiendo tu derecho a ser tú mismo, porque cómo eres, a mí me fascina.

Ser instructora.

La labor de instructora lleva mucha responsabilidad y exige mucha atención. Es difìcil estar frente a un grupo, tratando de que todos entiendan lo que explicas, cada persona es diferente y por lo tanto, cada persona comprende un concepto de forma diferente. Es difícil mantener toda la información en la mente para que no se me pase darles algún detalle, porque al momento de evaluarlos con un examen, la respuesta correcta es una y la responsabilidad es asegurarse de que ellos lo hayan entendido así.
Me estoy esforzando por ser una buena instructora, por hacer las cosas bien, como dije que lo haría cuando me eligieron a mí para esta labor.
Aunque en ocasiones mi compromiso personal de hacer las cosas bien, no me deja relajarme. Lo cual no es del todo bueno, debo separar un poco más el trabajo del tiempo libre.


Escuchando: Symphony N. 3 - Beethoven