Llega un momento en que pensar es desgastante.
Cuando uno no puede silenciar la mente
opta por hacer el ruido suficiente para no escucharla.
Trabajar, televisión, xbox, antro...
Lo que sea para no escucharse a sí mismo.
Pero eso no calla la voz que sigue dentro
y que quiere hablar y mientras más nos negamos a escucharla,
más nos golpea, nos patea las neuronas, nos arrastra...
y debemos enfrentarnos a nosotros mismos,
perder el miedo a quedarse en silencio,
porque sólo así uno llega a descubrir:
quién es, qué quiere y qué es lo que de verdad necesita.
miércoles, marzo 25, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
nada necesita, sólo cree que sí. enseñale que no es así...
Publicar un comentario en la entrada